En 2014, el mexicano Luis Enrique Monroy Bracamontes asesinó a dos policías en California, cuatro años después fue sentenciado a pena de muerte y recibió la noticia con una gran sonrisa y aplausos.

Había trascendido la noticia de que Monroy pidió en repetidas ocasiones que se le sentenciara con la pena de muerte, por lo que al conocer el veredicto final tomado por el jurado de una corte de Sacramento, capital del estado, no dudó en aplaudir la decisión. “Ojalá hubiera matado a más. Pronto me escaparé y y mataré a más”, fueron las palabras que pronunció Luis Enrique y que dejaron a los asistentes sin aliento.

Se tiene un  registro que indica que la última sentencia de muerte en California fue en 2006, actualmente 746 reclusos están en lista de espera para ser ejecutados.

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