Con su tradicional discurso populista, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, hace creer que todo está de maravilla en su nación; sin embargo, la gente no puede pagar varios servicios por el exceso de los costos, hay desabasto de alimentos y medicinas, los hospitales no cuentan con el equipo necesario, y ante el mínimo intento de oposición, el encarcelamiento es la respuesta pronta en ese régimen.

Más de 400 presos políticos hay en Venezuela, uno de ellos, Leopoldo López marcó un hito al dejar la prisión y recibir arresto domiciliario tras 3 años en la cárcel. Y por increíble que parezca, la primea reacción de Maduro es echarle en cara a López el tiempo que estuvo encerrado y que emitiera un mensaje de paz hacia la sociedad.

Millones de venezolanos quieren una verdadera democracia y no una dictadura, donde la única voz que se escucha es la de una persona, donde la única decisión la toma una persona, donde el beneficiado es solo una persona, donde los comentarios, sugerencias y críticas no son aceptadas y hasta se censuran…

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