El pasado fin de semana, París sufrió lo que es considerado el peor disturbio en una década, ciudadanos franceses se manifestado en contra del aumento de los impuestos al combustible.

133 personas resultaron heridas, incluidos 23 agentes de la policía luego de que las protestas causaron destrozos en la ciudad, automóviles quemados, vidrios rotos y graffitis en todas partes.

El presidente francés, Emmanuel Macron sostuvo una reunión de emergencia en el Palacio del Elíseo para encontrar medidas de seguridad para las protestas, mientras que se trabajaba para retirar los escombros que se dejaron en lugares emblemáticos de París.

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