Un padre vendió a su hija por 3.200 euros para comprarse una iPhone y una moto en la ciudad de Tonga, provincia de Fujian, al sudeste de China.

La bebé de tan solo 18 días de vida fue comprada por un joven que aseguró que la obtuvo para dársela a su hermana que no puede tener hijos. La venta se produjo sin la aprobación y conocimiento de la madre, quien huyó a otra ciudad para intentar iniciar una nueva vida.

Los padres fueron localizados y arrestados por la policía local, que investigaba la venta ilegal de niños.

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