Robert Franks, de 39 años de edad, residente de San Marcos, Texas, fue sentenciado a dos cadenas perpetuas y a más de 1,000 años en prisión, al ser encontrado culpable de abusar sexualmente de su hija biológica y de su hijastra durante varios años.

De acuerdo con las declaraciones de las victimas, de 9 y 10 años de edad respectivamente, cuando el sujeto identificado como R.B.F las castigaba les daba nalgadas, las manoseaba y las obligaba a practicarle sexo oral.

Tras el juicio, el abusador fue sentenciado a 99 años de cárcel por cada uno de los 9 cargos de agresión sexual agraviada y 20 por cada uno de los seis de indecencia con un menor, además de una multa de 120,000 dólares.

 

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