De acuerdo con la Secretaría de Movilidad de la Ciudad de México, Monserrat Paredes Ávila, quien fue arrollada en 2015 por una unidad de transporte público en la ciclovía de Reforma, es culpable de su propia muerte pues “se trato de un hecho y circunstancia consentido por ella misma, puesto que se colocó por su propia voluntad en ele evento”.

Además, dan a entender que los peatones y ciclistas que transitan por la capital del país no cuentan con la protección de las autoridades, y es que de acuerdo con ellos “la joven no fue obligada y aceptó un riesgo como toda persona que circula en la megalópolis de la CDMX y se sirve de toda infraestructura urbana”

De esta manera, las autoridades se lavan una vez más las manos y no responden por la muerte de una joven de 21 años de edad.

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