A nivel mundial, 60% de los empleados afirma tener una pésima calidad de sueño y 42% tiene dificultades para concentrarse, según Ilona Boniwell, consultora en psicología positiva. En México, según la Federación Mundial de la Salud Mental, por cada episodio depresivo, se pierden 36 días de trabajo. Boniwell explicó que  “una señal de estar en un mal trabajo, en términos de que deprime, es no tener claro cómo contribuyes a un fin con tus habilidades”.

Michael Steger, director del Laboratorio sobre Significado y Calidad de Vida de la Universidad de Colorado explica que “al responder (la pregunta de) por qué algo motiva, surgen los propósitos. Tener propósito de vida y carrera más allá de una u otra empresa es lo que ayuda a ser resiliente. Puede que no todos los días las cosas sean perfectas, pero si sabes por qué haces algo, qué satisfacción encuentras, es una forma de salir adelante ante un empresa que no ayuda en estos objetivos”.

Estos especialistas sugieren llevar una agenda personal con los siguientes factores en caso de que uno no esté feliz con su empleo:

1- No idealizar el empleo, ser realista.

En repetidas ocasiones, el colaborador dice no sentirse a gusto con el empleo por lo demandante que resulta, o porque el jefe o la empresa no respeta sus proyectos personales.

La respuesta ante esto es no hacerse ilusiones de que eso cambie. El colaborador es quien necesita fijar su balance, su agenda de vida, definir cuánto trabaja en oficina y casa, con qué resultados y, sobre todo, saber cómo planteará al jefe que vivir hiperconectado no siempre es posible, ni favorable.

2- Mejorar propuesta de valor.

Las ofertas perfectas no existen, lo que existe es una actividad laboral con la que te puedes vincular desde lo personal para encontrar escenarios de motivación. Si el trabajo es pésimo, tal vez hay otra área donde crecer o proyectos sociales con los que vincularse. Si hay una buena relación con jefes y Recurso Humanos, incluso se puede rediseñar el puesto.

Pero para llegar a todo eso se requiere autoconocimiento y ser productivo en ese empleo hasta que llegue una nueva oferta.

3- Ampliar habilidades y dejar atrás el auto boicot.

Un empleado puede frustrarse con sus proyectos porque no entiende cuál es su contribución o por el salario. Pero, si en lugar de aislarse, mejora su habilidad para interrelacionarse mejor con el jefe y con otros, no solo se habrá ganado algo que puede aplicar en otros trabajos, también se abre en ese momento la posibilidad de pedir a la empresa formar parte de iniciativas donde puede existir una mayor conexión personal y laboral.

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