El día de ayer se registró un bombardeo aéreo con gas tóxico en el noroeste de Siria, el cual trajo como consecuencia la muerte de 11 niños.

Por lo pronto los líderes mundiales responsabilizan al gobierno de Bashar al-Assad, mientras que los rebeldes sirios prometieron venganza.

Los ataques dejaron, según cifras de la organización Cascos Blancos, 240 heridos y  54 muertos, aunque al día de hoy ya son 75 personas las que perdieron la vida, entre ellas 20 niños.

Como siempre, son los más inocentes los que pagan las consecuencias de las guerras sin sentido.

 

 

 

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